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miércoles, 28 de mayo de 2014

La buena vecindad dominicana

 He notado varias diferencias culturales aquí en la República Dominicana. Por ejemplo, la gente (especialmente los vecinos) es más amigable que la gente de los Estados Unidos. En Bloomington, nadie se para en la calle para saludar a un extranjero. Simplemente, es algo que no hace la gente en la mayoría de los Estados Unidos. Por otro lado, aquí mucha gente saluda a nosotros como si fuéramos conocidos y si no dice nada, por lo menos nos sonríe. Cally e yo tenemos un vecino que se llama Chilo y él llevó nuestras maletas al apartamento cuando llegamos el primer día para que no tuviéramos que subir las escaleras con el equipaje tan pesado. También, Chilo esperó a los otros estudiantes con nosotras fuera del edificio de apartamentos el segundo día porque no quería que esperáramos solitas en la calle. Mientras eso, nos dio consejos de la seguridad en la ciudad; nos dijo que no deberíamos hablar con toda la gente en la calle porque aunque él es un hombre simpático, no todos son así. Una noche, hace tres o cuatro días, él nos preguntó si nos gustan los mangos y dijimos que sí, claro. Luego nos dijo del árbol de mango que se queda al otro lado de la calle de nuestro apartamento y nos lo mostró por la ventana. Después de contarnos del árbol, se fue sin decir nada y pensábamos que era un poco raro, pero Chilo es así a veces…puede desaparecer en cualquier momento. Pasaron como cinco minutos y él regresó con dos mangos en la mano; uno para nosotras dos. No es decir que todos los vecinos dominicanos se portan de la misma manera, pero nunca he conocido a nadie que cuida a la gente así, especialmente la gente a que no conoce muy bien. 

lunes, 26 de mayo de 2014

La Cultura por la comida

La identidad dominicana y caribeña es única en el mundo. Uno puede verla desde la perspectia dominicana, en cuanto es possible adaptar sus pensamientos a un paradigma diferente – los dominicanos no tienen identidades raciales como las definen en los Estados Unidos (por el color de la piel o la textura del cabello); es una mezcla de las influencias africanas, españolas y taínas. Sin decir ni una cosa, por las cosas que se ponen en la mesa para comer se puede ver como es una cultura. ¿Por qué? Porque cuando hay el intercambio entre culturas hay también el intercambio entre los conocimientos y las culturas (la ruta de las especias es un buen ejemplo de esto). También la geografía y la política tienen mucho que ver con el disfrute de sus habitantes.

Fueron los españoles que conquistaron la Española y el territorio hoy llamado la Républica Dominicana. Los españoles fueron conquistados por los moros, griegos, celtas, godos y visigodos también. La influencia de los alimentos españoles se ve en la importancia del arroz en este país. Hay un dicho: “sin el aroz, no hay almuerzo.” El café es muy apreciado en la Républica Dominicana y fue un product bien importante para los conquistadores. También trajeron las naranjas y unas especias como el azafrán y el aceite de oliva. Los dominicanos comen el pan, una de las cosas que definen la cultura Española. El queso refleja una descendencia europea, porque las vacas por supuesto no son nativas de esta isla. 


Los africanos que fueron traídos a la Española como esclavos llegaron sin saber el español y sin conocimiento de su  cultura. Entonces, ellos traían su cultura. Se puede ver esta influencia Africana en el habla dominicana, en los bails y la música, en el fenotipo e la población y también en la comida. La mayoría de los esclavos vinieron de la costa occidental de África. Desde allá vienen los platos como el mangú y el ñame (su nombre es un préstamo de la lengua akan). En África se prepara el fufu de la yucca y es un plato principal para acompañar a la otra comida. También se hacen los guandules en muchas partes de África, que también son muy populares aquí. Para los africanos, las raíces son parte de la alimentación diaria. Se hacen en polvo fermentado o aplastados o cortados y hervidos. No sé cuánto han influido a los africanos en la preparación de las mismas raíces y cómo eso fue absorbido por los taínos. 


Cuando vinieron los españoles a la isla de Española (como ellos la han llamado), trajeron unas enfermedades de Europa a las cuales ya tenían inmunidad. La mayoría de los taínos que no fueron asesinados, murieron por estas enfermedades. Algunos taínos se mezclaron con la población Española, pero la cultura taína se fue perdiendo. Queda muy poco de su cultura, pero hay cierta influencia qe se puede ver en la comida.

En los países del Caribe se comen muchas raíces nativas, las cuales son dificiles de encontrar en otros sitios. Antes de la llegada de los extranjeros, los taínos comían lo que se producía en su tierra. Un estable alimento básico de los taínos era el casaba. Es como un pan sin levadura, hecho de agua y la yucca. Se la pone la masa en un horno hecho de tierra y encerrado y se la cocina hasta que esté seca y dura. Es llena de carbohídratos y la yuca tiene vitaminas también.


Estoy segura de que los taínos comían lo que crecía en la Républica Dominicana hoy en día: las frutas, los cocos, y los vegetales nativos de esta isla. Esta lista incluye la auyama, los mangos, la guayaba, la yuca, el tabaco, la caña, etcetera.

Quizás no es una influencia aceptada por los dominicanos, pero es cierto que la globalización y las empresas del país de los Estados Unidos se han mezclado con la cultura dominicana. Los estadounidenses ocuparon el país por unos años y hoy en día representa un gran porcentaje del intercambio de la Républica Dominicana. En las canciones y el habla dominicana aparecen muchos préstamos linguísticos, anglicismos únicos en esta isla, como: jonsuit, el gabinete, “heavy”, y mucho más. Entraron en la dieta dominicana unos platos muy americanos – más notable son las hamburguesas, el kechup, la coca cola, y la pizza (desde los inmigrantes ítalo-americanos).
Cada terreno ofrece un ambiente diferente aunque algunas cosas crecen mejor en ciertas regiones. La Républica Dominicana está compuesta de muchas costas y montañas y sobre todo es muy húmeda. Entonces, hay mucho pescado en las áreas costeras y hay muchas plantas tropicales. También hay muchas granjas en el interior del país donde se crean los animales y de estos se obtienen el queso, la leche y la carne.
Entonces, si se pregunta “pero, cómo es la cultura?” se puede responder en términos de la comida. Para la Républica Dominicana, la comida lleva la ascendencia política de la conquista de los indígenas y el sistema de las plantaciones. También refleja lo que ofrece la naturaleza del país por la comida nativa – cosas tropicales, mariscos y productos agrícolas. Por fin, su posición en cuanto a la globalización y el intercambio económico se demuestra por las comidas extranjeras, por ejemplo aquellas traídas desde los Estados Unidos.  

¿Domésticos o sin Hogar?


¿Domésticos o sin Hogar?




Si una persona tiene miedo de los perros y otros animales, sería mejor evitar las calles de Santiago, República Dominicana. Mi observación es que no hay mucha diferencia entre las relaciones de los dominicanos y los animales domésticos que viven en hogares y los que viven en las calles. En general, hay muchos perros que tienen casas y son domésticos, pero hay muchos que no tienen una casa también. Esto es muy diferente de los Estados Unidos porque los animales sin casas generalmente son llevados a un refugio cuando se los encuentran. Los perros en la calle no molestan a los dominicanos, pero puede ser difícil para la gente de otros países caminar por las calles sin miedo. He observado que muchos de los perros en la calle no son esterilizados. Esto contribuye a un aumento de más animales sin casas. Siento que no es la primera prioridad de los dominicanos encontrar casas para los animales porque ya tienen muchas personas que no tienen ni casas, ni dinero, ni comida. Existe un paralelismo entre el aumento de la población de perros y la pobreza en la República Dominicana; es demasiado caro esterilizar o mantener al perro, lo que por consecuencia trae más perros.
Es interesante observar a los dominicanos con perros o los otros animales porque
parece que su cultura tiene una relación menos personal con los animales. Creo que esto
ocurre porque ellos usan los animales para el trabajo, para cultivar la tierra, para la protección, y para comer cada día, y por eso ven los animales como objetos. Otra observación que contribuye a esta idea es la costumbre de tener perros en las yardas delanteras siempre para la protección. También hay perros de protección en los Estados Unidos, pero no se quedan en la yarda por todo el día, especialmente en un clima caliente. Esto demuestra como se ven en la República Dominicana los animales como objetos que les ayudan a la gente.
 

Un fracatán de comida, pero sólo un chin de café



A pesar de haber sido dicho en varias ocasiones que nuestras familias tratarían de engordar a nosotros durante nuestro viaje, no creo que habría podido prepararme completamente para la verdad de esta idea. Cuando conocí a mi madre anfitriona y llegué a su casa por primera vez, yo entré en la casa e inmediatamente encontré varios platos de alimentos, extendidos por casi toda la mesa del comedor. Supuse que varias personas estarían comiendo conmigo, ya que los platos eran suficientemente grandes para servir a cinco personas, pero claramente estaba equivocada. No sólo había sido avisada sobre la inmensa cantidad de alimentos que se serviría, pero también tenía la impresión de que sería irrespetuoso no comer toda la comida.

Cuando me senté para empezar a comer, ya me sentía un poco incómoda porque hacía apenas 15 minutos que había conocido a esta mujer, y allí estaba sentada en su mesa del comedor. Mi mamá anfitriona, que se llama Doña Sidenia, tomó asiento a mi lado. En vez de comer conmigo como yo lo había anticipado, ella simplemente se quedó mirándome mientras que yo comía, como si estuviera analizando cada uno de mis mordiscos. La comida era deliciosa, pero yo ya soy una persona incómoda en general, así que estaba experimentando un nuevo nivel de malestar y sudor nervioso. Comí hasta que me sentía como si fuera explotar, pero Doña Sidenia insistió en que yo comiera más. Estaba preocupada de que ella pensaría que no me gustaba la comida, así que yo hice un esfuerzo consciente de enfatizar que me gustó mucho. Varias veces durante esa comida yo le expresé a ella que estaba llena o satisfecha, y cada vez ella contestó con algo como, “¿Ya no puedes comer nada más?

 Directamente después de terminar lo que parecía como una comida del Día de Acción de Gracias, ella me preguntó si yo bebo café con frecuencia. A pesar de que no me podía caber nada más en el estómago, inmediatamente respondí con entusiasmo: “!Sí!” Tuve una mini-fiesta en mi mente porque yo bebo unas seis tazas de café al día, y estaba muy aliviada por descubrir que ella era una bebedora de café también. Pocos minutos más tardes, ella me trajo un plato pequeño con la más pequeña tacita de café que he visto en toda mi vida. Me recordó las fiestas de muñecas que jugaba cuando era niña, pero esto era la realidad… Y pronto me di cuenta de que esta observación es congruente con casi todas las demás tazas de café que he probado aquí también.

Ahora que casi dos semanas han pasado desde el primer día, todavía no he comido una comida en la casa sin Doña Sidenia estar sentada a mi lado (a veces ella come conmigo, y a veces no). Ella me explicó recientemente que es una costumbre aquí que los invitados no comen solos, sin importar si se trata de desayunar, almorzar o cenar. Esta costumbre cultural que al principio me hizo sentir incómoda es algo que ya he llegado a apreciar, en gran parte porque me permite pasar más tiempo charlando con Doña Sidenia. Creo que esta es la razón principal de por que nos hemos llegado a conocer bien una a la otra en un periodo corto de tiempo, a pesar de que esté afuera de la casa durante la mayor parte del día.


 Todavía no he averiguado el misterio de las tacitas de café, pero supongo que eso es razón suficiente para beber 12 tazas de café al día en vez de 6, ¿verdad? Aunque me siento mucho más contenta que me sentí al principio, y que ahora Doña Sidenia siempre se burla de mí porque no soy “una gran comedora,” hay algunas cosas que no han cambiado en absoluto: siempre me sirven a mí un fracatán de alimentos y un chin chin chin de café.