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lunes, 2 de junio de 2014

Los piropos: Una entrevista con Jenni

Jenni es mi hermana dominicana que tiene 20 años y asiste a la universidad de PUCMM. Estudia la medicina.

Yo: ¿Cómo se llaman los varones que llaman o silban a las mujeres en las calles?
 Jenni: Pues, algunas personas les llaman “tigueres”…no sé.  Se puede decir “pitar”…se dice, “No me pites.”

Yo: ¿Lo has experimentado mucho? ¿Ocurre mucho con otras mujeres (i.e. mujeres extranjeras)?
Jenni: Ughh sí…mucho. Y ocurre principalmente con las mujeres extranjeras.

Yo: ¿Dónde ocurre más? (La universidad, las calles, los bares…)
 Jenni: Casi nunca ocurre en la universidad porque allá la gente es mas culta. Entonces, por lo general ocurre en las calles. Y ocurre mucho.

Yo: ¿Cómo te sientes cuando eso ocurre? ¿Te molesta?
Jenni: Pues, ha ocurrido toda mi vida y ahora simplemente lo ignoro. Ya no me hace nada…

Yo: ¿Y qué opinas de esos hombres?
Jenni: Que son muy irrespetuosos.

Yo: ¿Hay algo similar a esto que te molesta?
Jenni: Cuando no solamente pitan o hacen sonidos como “pss pss,” pero también empiezan a decirte algunas palabras. Hacen groserías. Dicen “gross things.” Eso sí me molesta.

Yo: ¿Ocurre cuando una mujer camina con su novio?
Jenni: Pues, sí. Una de mis amigas fue a la discoteca con su novio, y un hombre les decía cosas…como quería a su mujer. Y su novio le dijo que debía hablar con la amiga de su novia. Pero el [tigre] le dijo que no quería a la amiga, sino a la novia. Entonces se fueron a otro lugar. Todos tienen reacciones diferentes…


Lo que aprendí: Es parte de la cultura aquí pitar a las mujeres. Y aunque las mujeres generalmente lo ignoran, todavía piensan que es algo negativo e irrespetuoso. 

jueves, 29 de mayo de 2014

Sin un filtro: Un análisis sobre el convencimiento de los vendedores en Bayahibe

Sin un filtro: Un análisis sobre el convencimiento de los vendedores en Bayahibe


La semana pasada, pasamos dos días en Bayahibe donde había muchos vendedores pidiéndonos a entrar en sus tiendas. Primero, ellos nos acercaron y nos cogieron de la mano. Después nos echaron piropos primero en inglés como, “Baby girl, I love you”, o “Sexy lady”, y después en español pero no voy a decir las cosas que ellos nos dijeron en español porque aquellas fueron tan chocantes y fuertes que me sentí un poco incómoda. Los piropos suelen hablar de temas sexuales, partes del cuerpo, o generalizaciones estimadas sobre mujeres. No entendí como ellos pensaron que decir cosas tan chocantes a sus clientes era una buena estrategia de negocio para atraer la nueva clientela como nosotras.
También, los vendedores nos dieron una cosita de su tienda para “probar” pero al instante que coges la cosita, como un collar de una tortuga, tienes que 1) comprarlo o 2) entrar en la tienda y luego devolverlo. Dar un “regalo” y después recogerlo me hizo pensar que yo había robado algo y eso tampoco me convenció a comprar algo pero fue un buen intento.

Los vendedores también hablaban muchos idiomas entonces ellos cambiaban de una legua a la otra dependiendo de qué país ellos pensaban que nosotros solíamos de ser, como los EE.UU., o Francia, o Alemania. Me fascinó que ellos aprendieron tantas lenguas aunque no me parecía que ellos las estudiaron ni habían ido a la universidad. Aunque las interacciones con los vendedores no me convencieron a comprar ninguna cosita, me daba mucha gracia ver y notar sus formas de pedir y tratar de convencer a nosotros a comprar algo.

lunes, 26 de mayo de 2014

Los tigres sin selva


Estar en un país diferente siempre produce memorias y experiencias que nunca vas a olvidar. Pero, también hay aspectos tan raros que pueden hacer la vida un poco difícil hasta que te acostumbres a esta nueva manera de vivir.
Para mí, este aspecto en la República Dominicana es el tratamiento de las mujeres en la calle, y el silbido que acompaña. En los Estados Unidos, es común que los hombres digan algo en la calle por las noches cuando regreso de los bares, pero solo actúo como si no los oigo. Pero aquí es diferente. Los hombres hacen sonidos como animales, y tienen conversaciones con sus amigos de qué les gusta sobre tu cuerpo. Muchas veces me siento avergonzada, porque me llaman “negra,” que ya sé que es un término de cariño, pero no me gusta ni un poco. Hablan tan fuerte que todos los demás los pueden oír y siento como si fuera un programa de televisión que todos están mirando.
Algunas veces los hombres en moto gritan cosas cuando pasan por la calle. Esto es más fácil ignorar, porque sólo pasan por como 3 segundos. Es un fenómeno interesante porque muchas veces cuando los hombres hicieron los sonidos de “hiss-hiss” no llevaba ni una gota de maquillaje, mi pelo estaba tirado por mi cabeza y mi ojo estaba hinchado. Entonces no me voy a mentir: aunque realmente odio la antención por la calle, es un impulso a mi ego porque sé que alguien piensa que parezco linda. Ya sé que ellos realmente no creen que somos lindas cuando gritan y que gritan a cualquier vagabunda que pase, pero es algo psicológico.
A pesar de todo eso, todavía estoy agradecido que gritar y hacer sonidos de animal por la mayor parte no está aceptado en los Estados Unidos. Entonces va a ser refrescante cuando regreso a casa.
Un tigre dormido en su selva personal